jueves, 8 de abril de 2010

la papisa




La Papisa tiene un encanto perturbador y solemne. Posee esa mirada gélida de quien nos inquieta con su sola presencia, pues parece saber más sobre nuestro propio pensamiento que nosotros mismos. Es una mujer imponente, imperturbable y sabia. Observándola parece que posee la paciencia de quien sabe que el tiempo juega a favor del que observa hasta encontrar el mejor momento. Viste un manto de color púrpura y azul, que refleja la sabiduría y la espiritualidad, una astucia serena y plácida que se manifiesta con la modestia de quien no necesita ostentar.

Un detalle que me llama la atención al contemplar la lámina es esa mirada que abarca mucho más de lo material, una mirada provocada tras una pausa mientras lee su libro, como si permaneciese durante un instante eterno reflexionando.

Carta derecha: Es positiva como regla general. Es representativa de un buen consejo, de la importancia que supone para el ser humano ser capaces de conocernos mejor a nosotros mismos.

Carta invertida: Puede significar que nos estamos dejando llevar en exceso por la razón y el intelecto, sin tener en cuenta nuestro instinto y espontaneidad a la hora de abordar una situación dudosa.

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